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Expandiendo el rol de la arqueología: Nuevas perspectivas en tafonomia forense. PDF Imprimir E-Mail

METEORIZACION

            El segmento  temporal entre la muerte y la sedimentación de los restos óseos es el principal campo de estudio en tafonomía y es en ésta disciplina en donde la experimentación y la observación contemporánea son esenciales para entender la acción de los agentes y sus huellas (Gifford 1981; Gill-King 1997)

 

                Los  huesos que están expuestos en la superficie del suelo, sufren una serie de cambios en sus componentes macro y microscópicos que pueden ser diferenciados. Muchos autores han tratado este importante problema (Andrews y Cook 1985; Brain 1980; Gifford 1980; Gifford y Behrensmeyer 1977; Hare 1980; Potts 1986; Tappen y Peske 1970; White y Hannus 1983, entre otros).

  

                Uno  de los trabajos pioneros, en este sentido fue el realizado por Miller (1975) en el desierto de California. Este autor sostenía que la meteorización implicaba la disecación del hueso por cambios de temperatura en el medioambiente y que luego de estar expuesto a la atmósfera por más de 20 años, tenía muy bajas posibilidades de fosilizarse, y como consecuencia preservarse.  En esta línea de trabajo, Behrensmeyer (1978), estableció una serie de categorías descriptivas sobre la meteorización que sufre el material óseo a través de observaciones sistemáticas sobre huesos de vertebrados modernos en el Parque Nacional de Amboseli en Kenia. Este autordefine el término motorización  Como:

 

                        "... the processes by which original microscopic organic and inorganiccomponents of a bone are separated from each other anddestroyed by physical and chemical agents operating in situ, either on the surface or within the soil zone" (Behrensmeyer 1978:153).

               Behrensmeyer, propone la utilización  de una escala de 0 a 5 para definir cualitativamente los diferentes estados.  Estos van desde el hueso fresco (estadio 0), hasta su total desintegración (estadio 5):

                             "  A bone that shows no evidence of cracking or other signs of decay is classified stage 0. Stages 1 through 4 signify progressive phases of bone decomposition due to the decay of collaginous fibers that hold the inorganic component of the bone intact"(Potts 1986:26).

 

                         Los estadios de meteorización sólo describen un proceso de cambio y se refieren a un momento de dicho proceso antes de que cambien al estadio siguiente (Gifford 1981). La información temporal que los grados de meteorización nos ofrece, constituye una herramienta en arqueología cuyo objetivo es establecer la duración o reocupación de un sitio, aunque, lamentablemente  no puede asignarse tiempos absolutos (Gifford 1981; Gifford y Behrensmeyer 1977; Potts 1896).

 

               La meteorización de los huesos es el resultado de combinaciones de procesos químicos y/o físicos (Behrensmeyer 1978). Los efectos más relevantes son las fisuras (cracking), grietas (splitting), descamaciones (exfoliación), desintegración (wasting) y descomposición (derangement). Estos fenómenos que afectan a los huesos suelen ser utilizados para estimar lapsos  del tiempo en que estuvo expuesto luego de la muerte (White 1992). Sin embargo los grados en que el material óseo puede ser afectado varían a nivel regional, local  e incluso a nivel microambiental y esta variación debe ser controlada (Andrews y Cook 1985; Lyman y Fox 1989; Nasti 1984; Nasti y Olivera 1988)

                

               Decimos que la meteorización de los huesos nos da una invaluable información tafonómica, aunque ella no reflejaría  necesariamente la duración de la formación de una acumulación, por que muchos factores tafonómicos están involucrados en la formación y alteración de un conjunto de huesos meteorizados algunos de los cuales no pueden ser controlados.  El propósito analítico e interpretativo de  la utilización del termino estadio por Behrensmeyer (1978) hace referencia al concepto de paso del tiempo medido en escala ordinal y los seis estadios sólo miden el pasaje del mismo.

 

               Una vez que el tejido ha desaparecido, dos huesos pertenecientes a un mismo individuo, pueden experimentar o no un tiempo de exposición similar. Las variaciones microclimáticas no son una novedad y sabemos que un mismo hueso puede presentar diferentes estadios de meteorización. Este tipo de observaciones indica dos propiedades importantes del tiempo de exposición.  Primero, la duración de la exposición puede variar entre un esqueleto y otro por que los especímenes como unidades están involucrados. Segundo, la duración de exposición siempre es menor o igual al tiempo en que el individuo murió.   En efecto, el estado de meteorización de un hueso está estrechamente correlacionado con los años desde que el individuo murió, lo que sucede es que la duración en la formación de una acumulación es una clase diferente de tiempo tafonómico al tiempo de muerte de un individuo (Lyman y Fox 1989).

 

            También sabemos que una gran cantidad de factores locales pueden incidir en la meteorización de los conjuntos. Los estudios de Hare (1980) mostraron una correlación negativa entre la meteorización y la presencia de ciertos aminoácidos. Las condiciones micro topográficas también pueden incidir en las proporciones de humedad, temperatura y grado de acidez en el medioambiente sedimentario y afectar selectivamente los conjuntos óseos (Coe 1980; Gifford 1980; Grupe, Gisela, Ute Dreses-Werringloer y Franz Parsche 1993; Nasti y Olivera 1988. En la Figura 1, se observa una mandíbula de Lama sp. en el estadio 2 en la escala de Behrensmeyer (1978), dicha mandíbula estuvo expuesta a la intemperie un promedio de dos años (medioambiente Puneño)

 

                        Los suelos extremadamente alcalinos, por ejemplo,  pueden incidir en la destrucción por cristalización de los componentes del hueso (Wood y Johnson 1978), mientras que la presencia de raíces, en algunos contextos sedimentarios, suelen dejar profundos patrones dendríticos que afectan la superficie de los huesos (Andrews y Cook 1985; Behrensmeyer 1978; Garland, A. Neil 1987, 1989).

 Image

 

Mas allá de la variabilidad que existe en la meteorización que pueden sufrir los conjuntos óseos dentro de rangos locales, Behrensmeyer (1978) y Gifford (1980) y otros autores, han encontrado regularidades considerables dentro de grandes regiones. Si bien estas observaciones fueron realizadas sobre vertebrados de mediano porte (menos de 100 K. promedio) es necesario realizar más observaciones sobre otros taxones y en otro medioambiente. Bien sabemos que, los huesos de mamíferos pequeños suelen meteorizarse más rápido que uno  grande, incluso diferentes partes anatómicas de un mismo taxón pueden pasar por diferentes estados  debido a problemas de densidad (Lyman 1984, 1987; White, Everett y Hannus 1983).

               Así como pueden existir variaciones entre diferentes piezas anatómicas de un mismo taxón, también la densidad global o porosidad de un elemento puede variar de taxón a taxón (Lyman y Fox 1989). Al mismo  tiempo, los diferentes contextos sedimentarios toman parte del rol alternativo del enterramiento y conservación de los conjuntos. Estas son algunas de las razones por las cuales este tipo de observaciones deben ser testeadas puntualmente en otros medioambientes (Behrensmeyer 1978).

 



   
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